Biografía

Alborada somos un grupo de fe que nace en la parroquia de Alboraya (Valencia, España) alrededor del año 1975. Desde el principio fue importante en nuestra vida los cantos y el testimonio de artistas cristianos que tuvimos la oportunidad de conocer.

En el año 1983 participamos por primera vez en el III Festival de la Canción Vocacional de Valencia como “Coro de Monitores del Grupo Juvenil Cristiano de la Parroquia de Alboraya”, ganando el 1 er Premio en la Categoría de Jóvenes con la canción “Quiero”. Desde entonces, hemos permanecido vinculados a él.

De esta experiencia de vida parroquial y nuestras primeras composiciones, intuimos un carisma que nos venía de Dios invitándonos a evangelizar a través del canto. P or ello, salimos a compartir nuestra experiencia de fe, invitados por otros grupos parroquiales, alentándoles a mantenerse en el Señor, en su cuerpo, la Iglesia.

Con motivo del I Multifestival David en julio de 1986, un encuentro nacional de artistas cristianos del que ya se han cumplido 20 ediciones, buscamos un nombre que reflejara el momento en que nos encontrábamos. Así surge «ALBORADA»: luz, amanecer, un nuevo día que comienza…

Así también nosotros nos sentimos llamados a ser testigos del amor de Dios Padre en nuestra historia, animando a otros al seguimiento de su Hijo Resucitado en comunidad y abiertos a la acción de su Espíritu.

Alborada está formado por cuatro familias y una chica soltera. Nos reunimos cada jueves para orar y compartir nuestras vidas a la luz de la Palabra. Actualmente somos un grupo interparroquial. Algunos viven su fe en la parroquia de Alboraya, otros en San Martín y otros en Santo Tomás Apóstol y San Felipe Neri de Valencia.

Sentimos que Dios nos llama a dar razón de nuestra esperanza desde el canto. La misión involucra a toda la familia. Vemos importante el testimonio que damos a nuestros hijos y con nuestros hijos.

Nuestra historia no ha sido fácil: la etapa de estudiantes, de noviazgo y casados, como trabajadores profesionales en diferentes ámbitos, la llegada de los hijos… Se ha presentado muchas veces la tentación de abandonar, de hacer un paréntesis en nuestra vida comunitaria de fe hasta que desaparecieran las dificultades aparentemente insalvables. Gracias a la acción del Espíritu Santo y obedecerle en su moción de saber esperar es lo que ha hecho permanecer a Alborada, como un milagro, experimentando que cuanto más arriesgas por Jesucristo, más se recibe: “¡Ay de mí si no evangelizara!”